Menú Cerrar

Segunda oportunidad para el polémico proyecto Porta #Barcelona. #Esplugues

IMG_4923.JPG

[ElMundo.es] Los activistas contra el proyecto Porta Barcelona llegaron a encadenarse en 2008 a dos bidones de cemento, situados en la entrada y la salida de las obras del ambicioso plan urbanístico de Esplugues de Llobregat en la puerta sur de Barcelona, pero sólo la crisis logró frenar los trabajos. Las obras de urbanización de la zona habían empezado aquel verano sin que llegase a construirse finalmente ningún edificio. Pasados seis años, el proyecto parecía olvidado -calles cerradas y sin iluminación, parques infantiles aislados por el avance de las malas hierbas, urbanismo víctima del pillaje- pero la junta de compensación, formada por los diferentes propietarios de los terrenos, ha anunciado su intención de reanudar las obras.

Los propietarios de los terrenos son entidades financieras, sociedades y algunos particulares, explican desde el Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat. Integrados en la junta de compensación, ya han pedido permiso al Consistorio para terminar la urbanización de las calles, en estado precario. Su intención es retomar antes del verano la urbanización de Porta Barcelona -una zona que se extiende entre el hospital Sant Joan de Déu y la carretera B-23- y esperan darla por concluida el año siguiente.

«La junta de compensación ha pedido derramas que han aportado el conjunto de los propietarios», explica a este diario el primer teniente de alcalde de Esplugues, Enric Giner. «El primer paso es la finalización y reparación de las obras de urbanización», señala el edil.

Una vez que el Consistorio reciba, supervise y acepte la urbanización de la zona, «los propietarios deberán pedir una licencia para continuar», añade Giner sobre un proyecto «con defectos constructivos» que el Ayuntamiento «nunca llegó a recibir» por estar inacabado y del que «no constan más noticias».

El mantenimiento de la zona corresponderá durante cinco años a la junta de compensación, pero el Consistorio advierte que «se negará» a aceptar una urbanización en malas condiciones. «Es su obligación, y ni podemos ni queremos sustituirlos. Actuaremos siempre que las cosas estén claras», avisa Giner.

El plan Caufec afecta a una zona de 40 hectáreas de terreno y prevé la construcción de 709 viviendas, un parque empresarial, dos hoteles y un centro comercial. El proyecto es de 2004. «No habrá ningún cambio. No creemos ni queremos que se produzcan cambios. Tampoco se nos ha planteado nada al respecto», precisa Giner, quien subraya la «potencialidad económica» que la zona tiene para la ciudad. «En su día, se cuantificó en 6.000 los puestos de trabajo que se crearían, gracias al centro comercial y a las oficinas, en un área muy bien situada, estratégica por su proximidad a la B-23», recuerda.

Desde la Asociación de Vecinos de Finestrelles, su presidente, César Zarzoso, compara con «una selva» el estado de abandono de la zona y señala al Ayuntamiento por «no hacerse responsable de ella, ya que eso le supondría reponer cables eléctricos, luces y otros elementos que han sido robados en los últimos años».

La entidad vecinal litigó sin éxito durante 14 años contra el plan Caufec. Con una sentencia en firme en su contra, los vecinos del barrio de Finestrelles no abren la puerta a volver a los juzgados, pero mantienen su oposición a un proyecto que no les convence. «No se han previsto escuelas o ambulatorios», critica Zarzoso. En este capítulo, el Ayuntamiento considera que la oferta educativa y sanitaria es suficiente.

Por su lado, el presidente de la Asociación de Vecinos de Can Vidalet, Ángel González, reclama «una solución» para el plan Caufec y sugiere que «no se construya otro centro comercial porque acabaría con el pequeño comercio».