| La historia del monasterio se
remonta a 650 años. La fundación data del
primero de agosto del año 1.351, día en que fue colocada la primera piedra por el rey
Pere IV 'El Ceremoniós'.
La fundadora , la infanta Doña María, era hija
del rey de Aragón (de ella viene el título de "Real Monasterio"); murió en el
año 1.347, antes de ver construido el convento, dejando planeada la obra en manos
de su sobrino, el rey Pere IV.
La primera piedra se colocó el día 1 de agosto
de 1.351, junto a las Atarazanas, extramuros de la ciudad de Barcelona.
La inauguración tuvo lugar el día 5 de marzo del año
1.357; presidida por Don Juan, hijo del rey Pere IV, y según dice la historia fue con
toda pompa.
El convento se puso bajo la protección de Sant
Pere Mártir, fraile dominicano. Fueron unas hermanas del monasterio de Prulla (Francia),
fundado por Santo Domingo, quienes iniciaron la larga singladura.
Dado que el lugar estaba en peligro
del asalto de los piratas, las monjas se vieron obligadas a trasladarse dentro de las
murallas de la ciudad, en junio de 1.359. Más tarde, el 4 de junio de 1.423 compraron el
convento de 'Els Canonges Regualrs' de Sant Agustí en la plaza de Santa Anna. El Claustro de aquél monasterio, las monjas lo han ido
trasladando en las diversas ubicaciones de posteriores edificios de la misma comunidad.
Con el cambio de convento, cambiaron también el
titular. 'Monasterio de San Pedro Mártir' por el de 'Nuestra Señora de Mont-sió',
debido a una capilla dedicada a esta advocación de la Virgen María, de mucha veneración
en aquel barrio de la ciudad.
Desde entonces, nuestra Comunidad se denomina
"Monestir de Monges Dominiques de Santa María de Mont-Sió''.
En el año 1.888 nos trasladamos a la Rambla de
Catalunya, llevándonos la iglesia y el claustro, aunque deteriorado y reducido, al lugar
que actualmente ocupa el templo parroquia de Sant Ramón de Penyafort.
En 1.947, adquirimos en el término municipal de
Esplugues de Llobregat, la casa pairal conocida como 'Mas Colomer' y nos trasladamos de
nuevo, dejando la iglesia para la parroquia, pero llevándonos el claustro restaurado al
nuevo edificio monástico. |