AVV Barri Centre: Conferència sobre els riscos del sol. #esplugues

Benvolguts socis i amics del l’Associació de Veïns,

com cada any l’Associació de Veïns del Barri Centre compleix amb el compromís d’oferir-vos una conferència relacionada amb la salud.

Aquesta vegada hem convidat al Dr. David Vidal, dermatòleg, perquè ens parli dels perills del sol. 

Com hem de cuidar-nos per evitar lesions i desenvolupar malalties, dels seus beneficis i dels seus riscos.

En l’arxiu adjunt trobareu tota la informació de la xerrada.

Molt cordialment!

Josep Lluís Álvarez

President AVV

Kofi Annan, Ban Ki-Moon, Jimmy Carter y Desmond Tutu, entre los líderes mundiales que piden al gobierno español y catalán que negocien.


Una asociación de líder mundiales que trabajan por la paz y los derechos humanos piden una negociación entre Cataluña y España. En el grupo, llamado “The Elders”, hay personas como Kofi Annan, Ban Ki-Moon, Jimmy Carter y Desmond Tutu.

Según ha podido saber TV3, la conselleria de Exteriores hace días que mantiene conversaciones con líderes internacionales para la mediación. Justo este domingo, el grupo “The Elders” ha emitido un comunicado condenando la violencia y pidiendo negociación.

El comunicado:

The Elders call for dialogue and restraint over Catalonia crisis 

The Elders express their deep concern at the recent violent confrontation in Catalonia and urged both sides to pursue a peaceful resolution through dialogue.

“The constitutional crisis that is unfolding in Spain calls for consultation and not confrontation.” 

The Elders today expressed their deep concern at the recent violent confrontation in Catalonia and urged both sides to pursue a peaceful resolution through dialogue.

The Elders applauded the progress that Spain has made since its democratic transition in 1975. This achievement should not be put at risk. The potential political, economic and social repercussions of a protracted crisis should not be underestimated.

They called on both sides to refrain from any more divisive and inflammatory language and actions.

Kofi Annan, Chair of The Elders said:

“The constitutional crisis that is unfolding in Spain calls for consultation and not confrontation. I urge the Spanish government and the regional government of Catalonia to renew their commitment to a resolution through dialogue. They must find a peaceful path out of this crisis.”


Font: CCMA

En la España de hoy, no es delito que un Parlamento declare la secesión. #1Oct #1-O #referendum #independencia

Por: Carlos Dominguez Luis,
Abogado del Estado y Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.


Se veía venir. El Parlamento catalán ha aprobado finalmente la declaración soberanista impulsada por Junts pel Sí y la CUP, con la que se pretende hacer posible «el proceso de desconexión democrática» de España.

Nos hallamos, se mire por donde se mire, ante una auténtica declaración de independencia, en la que se deja claro que, a partir de este momento, no se hará caso a las decisiones que adopten las «instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional», órgano en el que el Gobierno va a centrar su estrategia de reacción frente a tan grave desafío.

El Estado, lamentablemente, no dispone de muchas vías más para defenderse. Los promotores de la declaración independentista lo saben y, quizá por ello, han lanzado su órdago con mayor descaro. Conscientes de que el cauce penal –sin duda, el más temido–es inviable.

Aunque resulte chocante, el Código Penal se mantiene al margen de los actuales problemas y retos que tiene España planteados frente a quienes dedican el esfuerzo político a procurar la liquidación del Estado y de su organización, democráticamente aprobada por los españoles en 1978.

En la España de hoy, en la que conducir a excesiva velocidad puede ser un delito, no lo es, en cambio, que un Parlamento autonómico declare la secesión o independencia de su territorio. Lo sorprendente es que fue un delito siempre. Pero hoy ya no lo es.

Esa declaración de independencia a la que hemos asistido no es, desde luego, un delito de traición, pues nuestro actual Código Penal vincula la comisión de este delito con supuestos de conflicto bélico entre España y una potencia enemiga. Han sido borradas de su texto todas las referencias a movimientos sediciosos y separatistas, sobre la base, según algunos expertos, de que contemplaban casos inimaginables en la práctica. Argumento rocambolesco, pues el Código Penal sigue previendo como delito una conducta harto improbable en la práctica: que un español induzca a una potencia extranjera a declarar la guerra a España o se concierte con ella para el mismo fin.

Tampoco es un delito de sedición, pues una declaración de independencia por una Asamblea Legislativa o un Gobierno autonómico, aunque rompe gravísimamente el orden constitucional y la unidad de España, por sí misma no afecta al orden público, ni comporta ningún alzamiento en forma de tumulto, elementos, estos últimos, sobre los que se asienta la regulación actual de ese delito.

Difícilmente puede hablarse, por último, de un delito de rebelión, pues nuestro Código Penal impone, para considerar que el delito ha sido cometido, la existencia de un alzamiento público y violento, de modo que deja así fuera supuestos como el contemplado, que el sentido común, en cambio, etiqueta fácilmente como actos de rebelión.

Decíamos antes que esto no ha sido siempre así. En el Código Penal de 1932 –el de la Segunda República–, una declaración de independencia como la analizada era constitutiva de delito de rebelión. Los gobiernos de izquierda de ese periodo tenían meridianamente claro que la unidad de España debía salvaguardarse a toda costa, incluso por la vía penal. Cualquier ataque a la integridad de España era considerado como delito de rebelión. En 1981, un Parlamento ya democrático reformó este tipo de delitos y, como en la Segunda República, sancionó cualquier ataque contra la integridad de la nación española, con independencia de que éste tuviese lugar o no mediante alzamiento violento.

En suma, la proclamación o declaración de independencia fue antes del régimen democrático, y siguió siendo durante éste hasta 1995 (con el famoso Código Belloch), un delito de rebelión contra el orden constitucional. Hoy no lo es. Nadie en España tiene la impresión de que esto pueda ser así, pero lo es.

De otro lado, tengamos en cuenta que, en nuestro sistema penal actual, la desobediencia, por parte de las autoridades, a las sentencias y decisiones judiciales sorprendentemente no constituye un delito contra las Instituciones del Estado y contra la división de poderes. Esa desobediencia es tratada como un delito contra la Administración Pública, esto es, como si tal conducta afectara al buen funcionamiento de los «servicios administrativos» y no al «orden constitucional de la división de poderes».

Por ser más concretos, la desobediencia a los tribunales que restablecen el derecho y declaran la ineficacia de una independencia territorial proclamada es, hoy por hoy, un delito contra la Administración Pública, castigado con una pena económica de multa y otra de inhabilitación. Ni más ni menos.

Volvemos al principio. Lo sucedido ayer se veía venir. Quizá se veía venir hace bastantes años. Es posible que el Estado haya rebosado ingenuidad e improvisación.

Sólo queda esperar ahora que las vías de defensa que se pongan en marcha tengan éxito cuanto antes. Y que se taponen las importantes vías de agua que presenta nuestro actual orden jurídico.


Publicado en La Razón, en 11 de noviembre de 2015. 03:14h
Fuente: http://www.larazon.es/espana/y-ahora-que-DG11171354

LA REALIDAD, por Eduard Voltas. #1Oct #1-O #Independència


En una demostración más de su capacidad de seducción y de generar adhesión a través de un proyecto nacional moderno, cívico y acogedor, el estado ha activado la estrategia del pánico para intentar retener Cataluña. Lo hace jugando con dos miedos universales, que compartimos todos los seres humanos: el miedo físico (policía y guardia civil) y el miedo del empobrecimiento (fuga de empresas). La batalla es, más que nunca, psicológica. A través del miedo, se pretende hacer tambalear el movimiento social más importante de Europa y sus dirigentes, introducir la división y, finalmente, paralizarlo.
Usted está a favor de la independencia y ha tenido miedo en algún momento desde domingo? Yo también. Tuve miedo ante mi colegio electoral mientras nos llegaban las imágenes del que pasaba en otros lugares. Tuve miedo las dos veces que (falsa alarma) nos dijeron que la policía llegaba y rompimos las colas para ponernos todos muy juntos ante la puerta del Casal. Esta semana, como muchos de ustedes, he sentido bien adentro mío el vértigo del salto al vacío de la declaración de independencia. Y también se me hizo un nudo al estómago cuando empecé a leer las noticias de los cambios de sede social de los bancos.

Puedo explicar cómo he vencido el miedo: observando la realidad. La realidad dice que ni los servicios de información de la policía y la guardia civil, ni el CNI, fueron capaces de encontrar y requisar una suela de las urnas que mis conciudadanos tenían escondidas en casa. La realidad dice que las papeletas llegaron a todas las escuelas. La realidad dice que mi Gobierno preparó y ejecutar la jugada del censo universal sin que el estado, con todas sus boy escouts telefónicas y sus satélites y su *ciberespionatge, ni siquiera lo husmeara. La realidad dice que, a sabiendas de perfectamente que los podía caer un golpe de *porra a la cabeza y a las costillas, más de dos millones de personas salieron de casa para votar. Y también dice que, poniendo todo el esfuerzo represivo y miles de agentes trasladados especialmente, el estado sólo consiguió cerrar el 10% de los colegios. 

La realidad dice más cosas. Dice que ni la Caixa ni el Sabadell han cerrado ni tienen previsto cerrar ni una sola oficina en Cataluña, que no trasladan ni un solo trabajador, y que el señor Fainé y el señor Oliu continúan viviendo donde siempre y teniendo el despacho donde siempre. La realidad dice que los efectos reales de trasladar la sede social (una sede social puede ser una habitación de 8 metros cuadrados y un teléfono) son insignificantes. La realidad dice que la deuda española supera desde este verano el 100% del PIB, y que, si no reconocen el estado catalán y negocian activos y pasivos, será literalmente impagable y quebrarán. La realidad también dice que el tratado de la Unión Europea prohíbe expresamente utilizar el ejército contra los propios ciudadanos, bajo pena de expulsión de la Unión, y que por lo tanto la única fuerza que pueden utilizar contra nosotros y nuestras instituciones es la misma que sólo pudo cerrar el 10% de los colegios.

Y, sobre todo, la realidad dice que somos muchos, que hemos demostrado una capacidad organizativa y una resiliencia nunca #ver en la Europa occidental, que somos gente pacífica, que domingo aprendimos a pasar miedo juntos y que martes aprendimos que podemos parar el país cada vez que nos lo proponemos, que el caso de Cataluña ya está definitivamente sobre la mesa de todas las cancillerías, que #los medios internacionales le están diciendo unánimemente al gobierno español que siente a negociar, y que tenemos un Gobierno inteligente, comprometido, responsable y audaz a la vez, que ha hecho un trabajo extraordinario hasta ahora y que merece nuestra confianza. No es momento de bajar la cabeza. Es momento de ayudarnos, de estimarnos y, sobre todo, de confiar en nosotros mismos.

(Artículo de Eduard Voltas publicado al diario ‘El món’ 07/10/2017)